jueves, 9 de febrero de 2017

Di´arina y de Maíz La maldad nos domina


Arturo Ceja Arellano



           







Todo hace suponer que los mexicanos debemos aprender a vivir con la inseguridad a cuestas, como una llaga lacerante que nos encorva cada día más, porque se trata de una loza muy, pero muy pesada que no nos permite transitar por la vida con la seguridad que antaño respiramos; y que como conformistas, no tenemos el valor civil para hacerle frente.


Hoy, el miedo es nuestro fiel compañero, lamentablemente porque no podemos depositar nuestra confianza en nadie que se jacte de ser autoridad, porque el crimen organizado está mejor organizado que ésta; y los domina, como nos domina a todos los ciudadanos.


No podemos presentarnos ante ninguna instancia policíaca para denunciar, porque no sabemos si lo estamos haciendo ante “socios de la delincuencia”. Y lamentablemente así es en la mayoría de los casos, porque la corrupción es una práctica que al parecer ¡jamás se desterrará en nuestro país! dada la avaricia y la codicia; aunque habrá que reconocer que muchos “servidores públicos” están del lado equivocado, porque han sido puestos en la mira de arma, dispuesta a escupir fuego en su contra si no acceden a sus demandas.


Ya no es novedad que a diario se encuentran cadáveres sembrados en calles, caminos y brechas; o gente ejecutada por sicarios que cabalgan en sus “jacas de acero” que se escurren como serpientes de muerte (motocicletas); unos porque no pagan las cuotas; otros, porque pertenecen a otro grupo que también quiere el poder. El poder de comercializar droga, secuestrar, levantar, exigir cuotas a comerciantes, profesionistas, industriales y a gente del primer nivel socio económico.


Y habrá que reconocer que son muchas personas las que se han enlistado en esos grupos, atraídos por el “dinero fácil”, en respuesta a la inexistencia de fuentes de trabajo para técnicos y profesionistas, para egresados de las múltiples universidades y para quienes viven en el campo. Y no pocos son los policías que obtienen “ganancias extras” por ser parte de ellos; pero también a causa de amenazas sufridas, pero lamentablemente allí se quedan.


Por eso no existe la confianza ciudadana, por mucho que se esfuercen quienes realmente desean la paz social y traten de desterrar la corrupción; una añeja práctica arraigada en nuestro país y que se encuentra en absolutamente casi todas las dependencias oficiales, principalmente del orden estatal y federal, de las que existen pruebas a granel, por si se ofrece.


A gobernadores y al mismísimo presidente de la República, no les queda el mentir, se ven mal, porque informan absolutamente todo lo contrario a la gran realidad que vivimos los mexicanos, azotados por los incrementos en productos de la canasta básica, energéticos, combustibles, en prestadores de servicio como: microbuses y taxis. La gente ya no se la traga y está lista para cobrar venganza en el próximo ciclo electivo de nuevas autoridades, pues se asegura que el abstencionismo podría ser el gran triunfador, acaso alentado el voto por la aparición de candidatos Independientes que, sin embargo, deben eludir primeramente las “múltiples trancas” que les ponen para poder participar en el proceso electoral del 2018.


En éstos momentos es cuando se agiganta la escultural figura de la licenciada Eréndira Castellanos Pallares, una de las poquitísimas personas que han mantenido su solidaridad con la sociedad necesitada; como una mujer solidaria de buen corazón, pues, a falta de qué pescar, les lleva el pez hasta sus humildes viviendas; les brinda atención médica, legal y psicológica; les lleva ropa y hasta juguetes a los más pequeños.


Le agradezco infinitamente su buen gesto, el que ha tenido con medios de comunicación desde hace varios años; y ahora, por el llamado que me hizo para informarme sobre el gran detalle de obsequiarnos un costal con papas que, dicho sea de paso, no recogí por haber sido depositado en un lugar donde no es grata mi presencia. En mi corazón siempre habrá gratitud para esa mujer estudiosa y emprendedora, que se lanzó a la producción agroindustrial y a seguir preparándose con estudios de licenciatura y doctorados. Vaya pues un abrazo para esa dama que nos indica el camino que debemos seguir, luchando y siempre con la mirada hacia adelante, hasta formar una sociedad productiva y respetuosa.


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